miércoles, 4 de mayo de 2016

Un viaje al pasado





Durante mi último viaje logre poner a prueba mis capacidades físicas y mentales mientras subía por el empinado sendero hacia el volcán El Yates, las maravillas que se pueden ver durante ese trayecto activaron algunas memorias ocultas en mi mente por lo cual cuando llegue a mi meta en esta ascensión decidí escribirlo en mi teléfono para que no se me fuese a olvidar nuevamente y hoy lo comparto con Uds.!


 




Yacía de rodillas en el piso, observando mi alrededor, no podía evitar sentir que la naturaleza me llamaba, el viento soplaba en dirección este y mecía mi cabello cano contra mi rostro, las nubes se teñían de negro al trasfondo de aquel hermoso valle que me vería sucumbir,  por un lado inmensos bosques de sabiduría de un verde que me parecía más hermoso al encontrarse pronta mi partida, por el otro lado montañas tan altas como el cielo y rociadas con finas capas de nieve que empiezan a derretirse en este cálido amanecer,  a lo lejos se escucha el chocar de las espadas de la batalla que mis antiguos compañeros tratan de ganar aun,  nuestro sueño hecho destruido al ser capturado, pienso en mi hermano de toda la vida, de grandes batallas ganadas y perdidas de toda una vida juntos, -al fin estaré junto a ti mi viejo amigo- suspire en mi mente.

Mi verdugo, una altísima mujer fornida de cabellera dorada miraba desde lo lejos a su prisionero, afilando su espada caían algunas chispas, podía sentirlo, se acercaba el momento en que al fin podría descansar después de tantos años, el silencio abrumador del campamento enemigo tan solo era interrumpido por el sonido del viento, cientos de ojos posados sobre este antiguo guerrero que encontraba una muerte digna para tantos años de lucha por la libertad de su gente, a pesar de todo, tenía miedo algo indescriptible que era imposible sacar de mi interior, resignado a perecer en batalla como siempre espere, sentí la tensión apoderarse de mí y me deje seducir por lo hermoso de aquel paisaje que quedaría grabado en mis ojos aun así después de ya haber partido de este mundo, la mujer de los cabellos dorados camina lentamente hacia mí, mira su espada de arriba abajo como contemplando su herramienta,  llegado el momento levanto la cabeza y la miro a los ojos, por tan solo un segundo vi debilidad en su mirada, pude ver mis ojos reflejados en su mirada negra que por un segundo volvió a vacilar, estaba cansado, no triste si no cansado y al fin podría descansar, ya por última vez su mirada fue tenue y algo calidad y replico algo en un idioma fuera de mi comprensión, alzo la espada por sobre mi y tan solo cerré los ojos  para que clavase su arma desde mi hombro derecho hacia abajo, fue tan solo el dolor del comienzo, ahora ya no siento nada escucho las gaitas de mi pueblo a lo lejos, siento que algo brota de mi boca, acerco una de mis manos, ¡sangre¡ ya no importa es mi hora, ¿Qué? ¿Qué es esto?

Un centenar de recuerdos vienen a mi memoria en mis últimos momentos,  aquella batalla en el bosque junto a mi hermano, tras muchos esfuerzos ganamos y mantuvimos la paz de nuestra tierra, un reencuentro sorpresa entre mi hermano y yo después de unos años sin vernos, mi alegría es inmensa el está sobre un caballo negro y yo sobre un caballo café oscuro, no puedo evitar  que lagrimas que se deslizan por mi rostro a recordar todas estas cosas, ese fuerte e inolvidable abrazo que me dio mi hermano, no puedo creerlo, ¿por qué debiste partir tan pronto hermano mío? Aun no olvido tu rostro sorprendido el día en que fuiste traicionado y asesinado cruel y fríamente por la espalda por esa persona que era tan importante para ti, no fue una equivocación no fue un error, fue intencional, nunca pude vengarte hermano mío y siquiera puedo ya a estas alturas recordar bien su rostro, me siento débil no puedo sostenerme mucho mas, veo cientos de miradas a mi alrededor presenciando la caída de uno de sus más grandes enemigos, logro ver el respeto de todos, el odio de algunos pero sobre todo la frialdad de ella, un mechón largo y dorado cubre su rostro, hermano he caído en nuestra ley es hora de partir como desearía que hubieses estado aquí para partir juntos a una nueva aventura, solías verte gracioso para mi, de tamaño no muy grande con tu cabellera  muy larga y tu piel negra de lobo que llegaba hasta el piso, para mí era gracioso estando en paz, pero en batalla provocabas pavor a los enemigos  con tu atuendo, tus gritos y golpes de batalla asustaban al más valiente capitán que se cruzara en tu camino,  juntos libramos una buena vida, la tuya fue más corta de lo que me hubiese gustado, no pude salvarte, es algo que pesara y peso siempre en mi alma, pero nos reencontraremos nuevamente,  me desplomo sobre el piso con mis últimas fuerzas y cierro los ojos.

Una luz tenue me incita a abrir mis ojos, no puede ser ¿hermano? Solo sonreíste y te abrase tan fuerte como aquel día en que partiste, tu abrazo fue igual de intenso, mi alegría era inmensa después de tantos años verte sonriendo y saber que volvíamos a caminar juntos  me llenaba el alma, no dijiste palabra alguna, me tomaste el hombro y apuntaste hacia abajo, ahí estaba yo recostado sobre el piso sin vida bajo una fuerte lluvia y a la vista de mis enemigos quien permanecían en sus lugares por respeto, lleve una buena vida hermano pero no fue lo mismo sin ti!


Esperando que esta memoria escondida que despertó durante mi subida al volcán les gustara, los invito a compartirla, comentarla y si ustedes también tienen historias de vivencias en otras épocas, no duden en contármela, estaré encantado de leerlas y comentarlas junto a ustedes!
Les dejo un abrazo y mucha buena vibra durante este nuevo mes de mayo.

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